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Guía sobre el afeitado clásico

mayo 24, 2022
Guía sobre el afeitado clásico 1

El regreso al adorado ritual de nuestros abuelos junto con las técnicas, las ventajas y los consejos para convertir el afeitado en una experiencia de autocuidado elegante y placentero.

Lo clásico es imperecedero. Quizá esa sea su mejor definición. Lo que siempre está al margen de las modas. No es que vuelva, es que nunca se fue.

Permítenos aplicar esta regla no escrita al mundo del afeitado.

Para muchos, afeitarse consiste en quitar pelos a ritmo frenético y pasar a otra cosa. Es verdad que en pocos minutos (y unos cuantos cortes después) lo consiguen, pero a costa de un maltrato constante sobre la piel del rostro. Esta deriva en granitos, irritaciones y vello encarnado.

Para otros, en cambio, el afeitado jamás dejó de ser esa especie de ritual que recordamos de nuestros abuelos. Se encerraban en el baño y salían al cabo de un rato impolutos y con el característico olor del after shave de la época.

Habrás notado que se están recuperando en nuestras ciudades las barberías con aire vintage. En ellas, el cliente es sometido a un relajante protocolo de hidratación, enjabonado con brocha y masaje post afeitado a base del bálsamo o loción elegida.

¿Quieres pertenecer a este selecto grupo de caballeros que convierten un acto de higiene corporal en un signo distintivo de elegancia?

Te explicamos cómo, pero antes resolvemos unas cuestiones previas.

Qué es el afeitado clásico

Regresamos a las barberías de hace unos años. El tiempo pasa deprisa.

Por aquel entonces, la barba en cualquiera de sus formas no se estilaba del mismo modo que ahora. Lo que se buscaba era un buen apurado.

Todo un arte, pues se llevaba a cabo con navaja profesional.

Cuando hoy hablamos de afeitado clásico nos referimos al que se realiza empleando los medios tradicionales: navajas o maquinillas de una sola hoja, jabones, brochas, cuencos, afiladores, bálsamos, etc.

¿Suena antiguo? Quizás el concepto de afeitado clásico te parezca una regresión inexplicable en esta era de maquinillas multihojas autoafilables y con sensores de presión, pero si nos das la oportunidad, vamos a sorprenderte.

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Ventajas del afeitado clásico

Son muchas las ventajas del afeitado clásico. En este apartado vamos a desgranar las principales para qué veas de cuántas maneras te beneficia afeitarte siguiendo los métodos de nuestros abuelos.

Es respetuoso con la piel

En los últimos tiempos las multinacionales del afeitado han emprendido una loca carrera por añadir más y más cuchillas a sus dispositivos: 2,3 ,4, 5… Parece lógico que un número superior de cuchillas proporcione mejor apurado y en consecuencia menor irritación. Sí…pero no.

Sabes por experiencia propia que raramente una pasada basta. Así que realizar 2, por ejemplo, con una maquinilla de 5 hojas es el equivalente (2×5) a pasarla 10 veces con una de hoja única.  

Bueno, sin alarmismos. No pasa absolutamente nada si te afeitas con una maquinilla de última generación. Es más, tal vez ofrezca otras prestaciones. Ahora bien, los que tengáis pieles sensibles reduciréis la agresión cutánea que de por sí supone el afeitado (sea cual sea el medio empleado) recurriendo al afeitado clásico.

Proporciona un igual o mayor apurado

Las máquinas modernas están diseñadas de manera que no exigen ningún tipo de pericia al usarlas. Eso es un punto a favor. Pero fácil no necesariamente significa mejor apurado.

El resultado de un afeitado clásico puede resultar insuperable. Solo necesitas perfeccionar la técnica. Y precisamente ese es uno de los objetivos de esta guía.

Es económica

Aunque la inversión inicial es algo mayor que en el caso de las afeitadoras modernas, el coste a medio plazo es significativamente menor.

Los recambios de las máquinas actuales son caros, y frecuentemente deberás comprar varios.

Un paquete de 100 cuchillas de las clásicas oscila entre 7-15€. Y has de tomar en cuenta que puedes elegirlas de doble filo. Uno a cada lado. Haz números. Te ahorraras un montón de euros.

Se convierte en una auténtica experiencia de autocuidado

En un mundo que se mueve con tanta prisa, dedicar tiempo a cuidarte y arreglar tu vello supone una inversión que haces en favor de ti mismo. No solo por el mejor y más adecuado trato a la piel que la serie de productos implicados en el afeitado clásico implican, sino por los ritmos de este tipo de afeitado.

Como ya hemos comentado, el afeitado clásico huye de las prisas para convertirse en un ritual sensorial y calmado. En él se ven envueltos la calidad y la elegancia de los instrumentos y hasta el olor de los productos.

Fomenta el cuidado medioambiental

En las maquinillas de afeitar actuales, el cabezal cuenta con elementos plásticos desechables y no biodegradables. Además, estos son de vida breve. Todo ello provoca un considerable impacto medioambiental.

Por el contrario, la navaja o maquinilla clásica únicamente tiene una cuchilla desechable. El resto es reutilizable durante un tiempo prolongado. En realidad, si es de metal incluso puede durar indefinidamente.

¿Qué me hace falta para un afeitado clásico?

Cada ritual – así podríamos considerar el afeitado clásico – tiene sus propios instrumentos o “herramientas mágicas».

 Estos son los principales utensilios del afeitado del cual hablamos:

  • Brocha: Recomendamos la de cerdas de jabalí. La brocha esparce uniformemente el jabón y lleva a cabo una tarea exfoliante. La combinación de jabón, cuenco y brocha crea la mejor espuma.
  • Jabón: El tradicional viene en pastilla con forma de disco duro. Son llamados de triple prensado y muy duraderos. También los hay con base de glicerina.
  • Aceite natural: Preparan la piel, hidratan y nutren. Pueden ser de jojoba, de argán, de ricino, de almendras, etc. Cada uno de ellos tiene propiedades específicas, pero todos ofrecen un muy buen resultado.
  • Piedra de alumbre: Confiamos en que no tengas que utilizarla, ya que en el afeitado clásico esta piedra se usa como astringente si se ha producido un pequeño corte. Aplicarlo unos instantes sobre la zona es suficiente.
  • After shave: Es tan importante preparar la piel antes del afeitado como recuperarla después. Necesitarás bálsamos y aceites con base aromática o no.
  • Navaja o maquinilla clásica: Es la pieza fundamental. De uno o dos filos. Duraderas y elegantes. Sin peligro de oxidación. Además, ofrecen una sencilla instalación de las cuchillas.

Encontrarás todo lo anterior en tiendas especializadas y/o dedicadas al cuidado e higiene masculina.

Nosotros te sugerimos acudir a la compra online de instrumentos y productos para el afeitado clásico por la diversidad que ofrece a precios competitivos.

Probablemente el portal líder de comercio electrónico Amazon es el que presenta un más amplio abanico de cada uno de los artículos mencionados.

Cómo realizar un afeitado clásico

Bien, ya contamos con lo necesario. ¿Y ahora?

A continuación desgranamos el paso a paso para conseguir los mejores resultados empleando los productos y las técnicas propia del afeitado clásico.

Prepara la piel

Mientras te aseguras de tener los productos necesarios a mano, dedica un tiempo a mimar tu piel. Esto es necesario siempre, pero en el caso del afeitado clásico hidratarla resulta indispensable.

Es buena idea realizar el afeitado tras la ducha. El vapor abre los poros y facilita el afeitado. Algunos calientan una toalla humedecida y cubren el rostro unos instantes. Puedes hacerlo si sientes que tus poros lo requieren.

Protege la piel

Para hacerlo usa un producto con poder humectante. Lo mejor es un aceite natural como los que ya te hemos mencionado (jojoba, argán, oliva, almendras, rosa mosqueta, etc.). Busca el que mejor le vaya a tu tipo de piel.

La piel no ha de estar grasienta, y por eso conviene escoger aceites no comedogénicos, ya que son de más sencilla absorción y no obstruirán los poros.

Los aceites naturales hidratan y nutren.

Enjabona la zona con vello

Hacer una buena espuma es primordial para conseguir un buen afeitado clásico.

Si utilizas la brocha, humedécela y elimina el exceso de agua. A través de movimientos circulares lograrás una magnífica espuma. Una vez la tengas, distribúyela uniformemente por el rostro.

El jabón, sobre todo el jabón consistente que surge como resultado de una buena brocha, forma una capa protectora entre cuchilla y piel. Por otra parte, ayuda a deslizarla por la piel.

Afeita el vello

Coloca la maquinilla describiendo un ángulo de 30° en relación a la piel del rostro. Haz movimientos cortos.

En una primera pasada desplaza la cuchilla verticalmente y en la dirección en que crece el vello. Un momento. ¿Hacia dónde crece el pelo? Buena pregunta. Para averiguarlo pasa la mano. En general allí donde ofrece más resistencia es por donde brota.

En la segunda pasada, hazlo justo al revés. Desplaza la cuchilla a contrapelo. Así es como conseguirás un extraordinario apurado.

Entre una y otra pasada esparce el jabón. Otra cosa: no apliques demasiada presión.

¿En qué orden afeitarse? Repetimos lo que los entendidos sugieren. Mejillas primero, cuello después, y finalmente labio superior y mentón-mandíbula.

Recupera la piel

Es cierto que un usuario con pericia no tendría por qué sufrir ningún tipo de lesión tras llevar a cabo una sesión de afeitado clásico, pero tampoco queremos obviar que esa posibilidad está ahí.

Por ello, si durante el afeitado has sufrido una leve lesión, es aquí cuando cobra protagonismo la piedra de alumbre que hemos incluido antes entre los elementos necesarios para llevar a cabo un buen afeitado clásico. Durante unos instantes quizá te escueza pasarla por la piel. Es normal. De hecho, buena señal. Significa que actúa.

De todos modos, e independientemente de que haya cortes o no, la pequeña irritación se produce por el mero hecho del afeitado, lo que significa que la recuperación de la piel siempre es necesaria en cualquier tipo de afeitado. También tras el afeitado clásico. Por tanto, ponte bálsamo. Hacerlo hidrata y recupera la piel.

Una vez tienes las claves, las ventajas, los instrumentos y el paso a paso, ya es cosa tuya. El fast shaving o el slow shaving. El «aquí te pillo, aquí te mato» del desbarbado industrial o el tiempo y la calma del rasurado clásico. Tú decides. 

A nosotros nos parece que esto es como el comer. Puedes aficionarte a la comida rápida o convertirte en sibarita del buen yantar.

Es cierto que cada cosa tiene su momento, pero si te inicias en la técnica del afeitado clásico con su «liturgia» de brochas, enjabonado, maquinillas retro y paciencia, creemos que esta se convertirá en tu opción de cabecera.

Esperamos que la información que hemos compartido contigo te ayude a conseguirlo. ¡Hasta pronto!